Nunca me hubiera imaginado que pasear al perro o ir a la tienda se convertirían en actividades de alto riesgo. Disfruto de salir a caminar después de cenar, pero temo que al hacerlo pueda morir de indigestión. ¿Acaso será tan difícil procurar mantener los automóviles alejados de las banquetas y los pasos peatonales?
Me fastidia de tener que bajarme de la banqueta cada que hay un coche en mi camino, el otro día casi atropellan a mi perro porque alguien no conocía el significado de las franjas amarillas que hay (o debería haber) en cada esquina. Peor aún, ver cómo señoras con carreolas, niños y señores con muchos años en la cuenta tienen que hacer exactamente lo mismo.
De un par de semanas para acá comencé a mover los espejos retrovisores de esos coches ‘mal estacionados’, pero pensándolo bien no me parece muy buena idea; Un conductor podría imaginarse un millón de cosas antes de creer que un peatón le movió los retrovisores (cómo va a imaginarse un peatón si no sabe que es eso). Por ello decidí que tenía que hacerle saber el motivo de mi coraje, y creo que la mejor manera de hacerlo es dejándole un regalito sobre su carro, fijado con engrudo para que no se lo lleve el viento y que le cueste un poco de trabajo quitarlo.
Ésta es la imagen que voy a imprimir en blanco y negro, después separar los dos pies y finalmente pegar uno delante de otro. Vienen en pareja, para las banquetas y para los pasos peatonales. Les pido ayuda con las frases, la idea es que al verlas, el dueño del coche no odie más a los peatones, sino que entienda que metió la pata al estacionarse ahí.
Me fastidia de tener que bajarme de la banqueta cada que hay un coche en mi camino, el otro día casi atropellan a mi perro porque alguien no conocía el significado de las franjas amarillas que hay (o debería haber) en cada esquina. Peor aún, ver cómo señoras con carreolas, niños y señores con muchos años en la cuenta tienen que hacer exactamente lo mismo.
De un par de semanas para acá comencé a mover los espejos retrovisores de esos coches ‘mal estacionados’, pero pensándolo bien no me parece muy buena idea; Un conductor podría imaginarse un millón de cosas antes de creer que un peatón le movió los retrovisores (cómo va a imaginarse un peatón si no sabe que es eso). Por ello decidí que tenía que hacerle saber el motivo de mi coraje, y creo que la mejor manera de hacerlo es dejándole un regalito sobre su carro, fijado con engrudo para que no se lo lleve el viento y que le cueste un poco de trabajo quitarlo.
Ésta es la imagen que voy a imprimir en blanco y negro, después separar los dos pies y finalmente pegar uno delante de otro. Vienen en pareja, para las banquetas y para los pasos peatonales. Les pido ayuda con las frases, la idea es que al verlas, el dueño del coche no odie más a los peatones, sino que entienda que metió la pata al estacionarse ahí.